Hoy voy a hablarte de un primo muy
querido para mí. Mi primo se llama Alex. Alex y yo crecimos puerta
con puerta. Él tiene cinco años más que yo. Siempre he querido un
montón a Alex. Él, a los quince años, empezó a liarse con las
drogas. A los veinte supimos que fumaba chinos, heroína. Todos
hemos vivido un gran drama. Su madre, su padre, nosotros, la familia
cercana. Todo iba cada vez peor y aunque intentábamos ayudar, nada
parecía servir. Él siempre volvía a engañarnos, volvía a caer en
el consumo, a prostituirse, a robarnos... A mí me engañó un par de
veces. Otras veces venía a pedirme ayuda y yo tenía que dársela.
Pero yo lo quería tanto. Y lo quiero. A Alex. De esto han pasado ya
treinta años. Muchas veces pensé que Alex iba a morir. Pensé que
ésa era la solución. Pero Alex no se ha muerto y tampoco consume
ahora. Sí se ha quedado tocado, marcado por todo esto. Pero sigue
siendo mi primo más querido. Pienso que he aprendido mucho
observándolo.
Páginas
lunes, 30 de enero de 2017
lunes, 23 de enero de 2017
La trabajadora
Anita
vuelve del ambulatorio y se tropieza con un hombre frente al portal.
Éste le pide ayuda porque no sabe qué hacer, se ha encontrado este
dinero, quiere ir a la policía...Pero Anita es arisca y además está
cansada. Quizás no piensa en un timo. Ella quiere entrar en casa y
evita al hombre y le dice que no le puede ayudar.
jueves, 19 de enero de 2017
Sobrevivir
Colgada,
como de un sueño, de un amor, un recuerdo. Flotando a veces y casi
siempre pesando. No hay que confundir volar con caer. O sí. Ni
flotar con mantenerse, con no morirse. La muerte también se alcanza.
O te alcanza, dicen otros. Flotar es levedad pero también plenitud.
Y vacío. No es. Mantenerse es no caerse o no perderse, con mucho
esfuerzo o sin muchas ganas. Hay buenas caídas, como caer en la
cuenta. Y buenas pérdidas, como perder miedos. Caer fue sólo la
ascensión a lo hondo y cuanto más te alejas más te acercas. Todo
está en todo pero nada es igual y todo es diferente.
lunes, 16 de enero de 2017
Mi psiquiatra, el doctor Barbudo
Ahora
ya no tomo las pastillas que me dio el psiquiatra. No estabilizaban
mi humor. Se suponía, me decía el doctor, que lo que iba a sentir
era cierta indolencia.
Yo hubiese seguido yendo al psiquiatra, probando otras dosis y medicaciones si el doctor que me atendía no se fuera del centro. Lo que no quería era ser atendida por otro. Yo quería seguir viéndolo a él.
Yo hubiese seguido yendo al psiquiatra, probando otras dosis y medicaciones si el doctor que me atendía no se fuera del centro. Lo que no quería era ser atendida por otro. Yo quería seguir viéndolo a él.
Brian Rea
En la primera consulta le expliqué que el motivo de mi depresión
era un desgaste anímico producido por un desamor... Y él anotó
"Amor obsesivo".
Desde
que la psicóloga me recomendó acudir a un psiquiatra me sentí
alterada, lloré, visité el mar, llamé a mis antiguos amantes.
Lloré cuando le pedí la cita a la médica de cabecera. Lloré
cuando recibí la cita en el centro de salud mental. Me entregaron mi
tarjeta de visitas y una nota, una cita, con el Dr. Barbudo. Lloré
más y reclamé
-
¿Dr. Barbudo? ¿No me puede atender una mujer? Al Dr. Barbudo
no lo quiero conocer porque los niños no quieren al hombre del
saco...
Luego
me calmé y acepté al hombre del saco.
-
Vamos a dejarnos llevar por el azar, me
dije.
lunes, 9 de enero de 2017
La mirada. Hipermetropía y miopía
Yo
tengo hipermetropía. Me la diagnosticaron a los 11 años. Entiendo que la hipermétrope ve de más o demasiado allá.
Porque si los rayos de luz convergen detrás de la retina... Necesita
distanciarse. Interpreto
también que la hipermétrope ve con puro desorden. Porque la visión duda en el
objeto sobre el que hacer foco, vacila entre uno y otro. Por eso se
cansa la vista.
lunes, 2 de enero de 2017
Intencional
Todo
imaginar tiende a un objeto, dicen los filósofos. Tender
es hacer un puente, construir un nexo entre dos
partes. Todo imaginar es in-tencional. En lo corriente no pensamos
que al decir intencional, además de hablar de un
sujeto, de señalar su voluntad de hacer, de construir, de
tender un puente; algo más importante está incluido en el concepto:
es el otro. El otro no es el sujeto, no soy yo ni es producto
de mi mente. El otro es algo real, es el mundo externo. Porque existe
y aparece, y también desaparece, mi mente produce una imagen. El
otro es el origen de la imagen que habita mi mundo. Yo lo
pienso pero él existe. El otro es origen y también moviliza la
imagen que ocupa en mi mundo. No sé cuanto hará para mí –podría
no hacer nada para mí- pero como existe y hace, moviliza mi mundo.
Park Jung Eun
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