Hace diez años, en una temporada muy triste, descubrí un amigo. El mundo se forma, reforma, informa,
conforma a partir de algo así. Porque sientes que si éste tiembla hay alguien más
que lo sustenta. Más bien debería decir que descubrí un amigo porque: caminando sobre el alambre
confié en que me llevaría en sus hombros hasta el otro extremo. Amor funánbulo.
Este amigo que me contaba, me alimentaba (y seguro que hablaba bajito). Era el tipo triste más divertido y optimista que yo había conocido. Y eso que sus temas son los suicidios, los abismos, los saltos mortales, la suspensión, la desaparición, viajar para perderse, viajar y la literatura, la metaliteratura, la geografía literaria... “Viajo para conocer mi geografía” escribió un loco, “Viajar, perder paises” decía Pessoa. “Fuera de aquí, tal es mi meta” decía Kafka. Y Vila-Matas dice “escribir, perder suicidios”.
Este amigo que me contaba, me alimentaba (y seguro que hablaba bajito). Era el tipo triste más divertido y optimista que yo había conocido. Y eso que sus temas son los suicidios, los abismos, los saltos mortales, la suspensión, la desaparición, viajar para perderse, viajar y la literatura, la metaliteratura, la geografía literaria... “Viajo para conocer mi geografía” escribió un loco, “Viajar, perder paises” decía Pessoa. “Fuera de aquí, tal es mi meta” decía Kafka. Y Vila-Matas dice “escribir, perder suicidios”.
Sus títulos son preciosos: “El viaje vertical", “Suicidios Ejemplares”, “Exploradores del Abismo”, etc. Un libro importante es “Bartleby y compañía”, que toma su nombre del escribiente Bartleby, aquel personaje de Melville que se fue negando a todo hasta morir (“preferiría no hacerlo” contestaba). Bartlebys son esos seres que viven en la negación. Vila-Matas hace un repaso por la historia de los bartlebys de la literatura, de los que escribieron y dejaron de hacerlo (entre muchísimos Salinger, Rimbaud, Rulfo, Walser..), de los que nunca escribieron como el extravagante Sócrates... Y aunque el protagonista, que es el que investiga y nos cuenta, parece creer que es en el laberinto del No donde hay que buscar la literatura del porvenir nos va dejando caer memorables lecciones y comentarios que yo voy anotando:
