La culpabilidad es un síntoma de cohesión social. Las religiones,
las ideologías y las modas son mecanismos que nos vertebran en lo
común. Toda cultura lo es. Hay razones legítimas para ello y
también hay grados de vinculación abusivos y aniquiladores de la
vitalidad individual.
Algunas películas de los Dardenne arrancan con nuestros
protagonistas manteniendo una relación fuerte. Son Bruno y Sonia,
Roger e Igor, Lorna y Sokol en “La Promesa”, “ L’enfant” y
“El silencio de Lorna”. En todas se quiebra el vínculo porque
uno de ellos ha de colocarse en una posición moral que lo enfrenta al otro. Otras veces ocurre que dos personas se encuentran y tienen algo que arreglar. Rosetta con Riquet, Oliver y Francis,
Lorna y Claudy. Desarrollan sentimientos enfrentados, se deben
cosas, se necesitan, se reprochan.