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lunes, 24 de abril de 2017

El espigador de colillas



Evitaba mirar al hombre que iba a la caza de colillas por miedo a que si lo hacía se estableciera una relación entre ambos. Ocurrió que la relación se estableció, a su pesar, de alguna manera. Y es que siempre que ella sube por la calle Salvador, sea a las cuatro menos cuarto o a las cuatro menos diez o a las cuatro menos cinco, se lo encuentra a una altura u otra de la calle, bien estirado, tan largo y delgado, que a cada poco se agacha veloz y recupera una chusta.
 
Joanna Concejo

jueves, 6 de abril de 2017

Paz eterna



Vivo en una casa antigua con tres jóvenes guapos. Yo también soy guapa y joven. Llegué hace tres meses a esta ciudad. Llegué para enterrar a mi padre del que no había sabido en veinte años. Me instalé aquí para separarme de otro hombre. A ese hombre yo lo amo y él me rechaza.

Je, Tu, Il, Elle. Chantal Akerman