Todo
imaginar tiende a un objeto, dicen los filósofos. Tender
es hacer un puente, construir un nexo entre dos
partes. Todo imaginar es in-tencional. En lo corriente no pensamos
que al decir intencional, además de hablar de un
sujeto, de señalar su voluntad de hacer, de construir, de
tender un puente; algo más importante está incluido en el concepto:
es el otro. El otro no es el sujeto, no soy yo ni es producto
de mi mente. El otro es algo real, es el mundo externo. Porque existe
y aparece, y también desaparece, mi mente produce una imagen. El
otro es el origen de la imagen que habita mi mundo. Yo lo
pienso pero él existe. El otro es origen y también moviliza la
imagen que ocupa en mi mundo. No sé cuanto hará para mí –podría
no hacer nada para mí- pero como existe y hace, moviliza mi mundo.
Yo
también habito un lugar en este blog, que es un puente, una casa, un
tren que pasa...una ocasión para pensar, para inventar, para contar.
Siempre es por un otro que un sujeto se pone a pensar. Y se disfraza. Hay que vestirse para hacerse ver, para no ser
transparente, para aparecer. Para jugar y hacer tu parte. Porque en
el juego sólo eres parte. Lo importante en el juego es que se está
jugando, que está siendo.


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