'A través de los Olivos'
Copia Certificada
(2010). La protagonista interpreta, expresa, actúa las
potencialidades de sus deseos, de sus anhelos y preocupaciones. No
consigue lo que quiere ni lo que necesita pero se ve, en su
(re)presentación, que lo reconoce.
Y la vida continúa (1991).
Un director vuelve a las tierras arrasadas por el terremoto buscando
al niño que protagonizó ¿Dónde
está la casa de mi amigo?
(1987). Al tiempo que vemos la huella de la destrucción - al tiempo
que el director investiga y acumula historias, diálogos y escenas
del post-terremoto- se habla del cine, de su ficción, se desvela su
construcción.
En un momento del film un anciano
quiere ofrecer un vaso de agua a Pooya -el hijo del director- pero no
encuentra el cazo. Pregunta al director dónde está. Atraviesa el
plano una mujer que lleva una carpeta con papeles , coge el cazo, se
lo entrega y desaparece. La mujer no viste de campesina. Es la
script, la ayudante de producción, la persona-para-todo que
conoceremos mejor en A
través de los Olivos.
Es una escena sorprendente ésta, otro nivel desvelador dentro del
discurso desvelador de la historia narrada. Es tan fugaz que
fácilmente ni se percibe. No es lo mismo verlo ahora, después de
conocer A través de
los Olivos (1994),
que percibirlo antes de que esta película fuera hecha. Es como si
nos adelantara la película que Abbas iba a rodar tres años más
tarde y que, por supuesto, aún no había escrito.
Y la vida continúa:
Anciano, director
e hijo hablan
del rodaje de ¿Dónde
está la casa de mi amigo?
En realidad, el anciano no era tan viejo ni tenía chepa y muchas de
las casas habían sido construidas para el rodaje. Dice el director:
pero han sobrevivido al terremoto y son casas de verdad.
Varios personajes se preguntan
por el sentido de la muerte. ¿Es obra de Alá? ¿Merecemos el
castigo? Sólo fue el terremoto, dice el niño Pooya. Mató a los que
encontró a su paso. La realidad es el terremoto, parece decirnos.
Alá representa para nosotros otra cosa. Alá nos quiere. Esto no le
corresponde. Alá es nuestra ficción, nuestro sentido.
El desastre nos iguala. Aventura
el joven enamorado en A
través de los olivos.
Dice que el terremoto vino a hacernos a todos iguales porque ahora ya
nadie tiene casa. Pero él mismo reconoce después que eso no es
cierto, que las costumbres se mantienen, que él sigue siendo más
pobre que aquellos que eran propietarios, que él es analfabeto y la
joven que ama no. La realidad no sólo la compone lo natural, sus
desastres y sus virtudes. La realidad no es sólo la noche y el día,
la lluvia y el frío. La realidad también es esta casa que está
hecha por los hombres con ladrillos. Lo son las ruinas, la altivez de
su amada, su posición social inferior.
En A
través de los olivos
(1994) Kiarostami multiplicaba la estructura en torno a los
artificios del cine. Un director (interpretado por Mohamad Ali
Keshavarz) rueda las escenas de Y
la vida continúa (1991).
El actor que hacía el papel de director de ¿Dónde
está la casa de mi amigo?
en Y la vida
continúa (Farhad
Kheradmand) está ahora dentro de cuadro como actor que interpreta al
director. Se ensaya
frente a la casa
de los jóvenes que se habían casado el día después del terremoto
sin el permiso de los mayores. Ellos interpretan su rol de actores.
Pero hay otra ficción paralela a ésta que también tienen que
interpretar que es su otra relación, la que se aporta como real en
la ficción de A
través de los olivos.
Como si fueran ellos mismos, Hossein le aclara a su amada que él no
es como actúa según las órdenes del director. Y nosotros, como
espectadores, pensamos que esto es real. Pero no lo es. Es otra
ficción. Hay una ficción que reconstruye un artificio y desvela
verdades y hay, al mismo tiempo, otra ficción que cuenta de otro
modo otras verdades. Es como que viene a decirnos: desde el
distanciamiento bretchiano o desde la identificación clásica y la
catársis, deconstruyendo o seduciendo las emociones, siempre
montamos ficciones para acercarnos a verdades. O, en palabras de
Abbas: contamos mentiras para alcanzar verdades más profundas.
Con Copia
certificada (2010)
ya sabemos que estamos ante una ficción. Lo que viene a desconcertar
es la lógica de tal ficción. Kiarostami revienta el puente que
permite que la lógica de la verdad y la mentira de la realidad se
instale en el universo de la ficción. Esa lógica que ordena los
actos y los diferencia de las ilusiones, la que sanciona como falso
todo lo que es irreal, inactual, inalcanzado, ausente. Esa lógica,
no llega, no puede ordenar esta ficción.
Primer Plano (1990).
Hossain Sabzian es un pobre hombre obsesionado con el cine y
admirador del director Mohsen
Makhmalbaf que inicia una relación con una familia burguesa
haciéndose pasar por el afamado director. Cuando la familia descubre
la falsedad, lo denuncia por estafa y Sabzian es encarcelado. La
investigación de este hecho real permitía a Kiarostami volver a
enfrentar dos ejes que se confunden y que no son lo mismo: el eje
ficción-realidad frente al eje verdad-mentira. Sabzian sostenía una
ficción que le permitía huir de su realidad y quizás acercarse a
sus verdades. De algún modo es lo que también hacen Ella y Martin
en Copia
certificada. Es lo
que hacen los actores. Es el modo en el que nosotros, como
espectadores, participamos. Es el cine, el arte, los sueños.
Kiarostami, el director, lo ha dicho: Sabzian soy yo.
'Primer Plano'
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