Saudade de tcheu, por la alegría que uno siente al verlo.
Django,
por el sombrero de paja que ahora lleva. Y es que cuando el viento se
lo arranca de la cabeza él grita ¡Django! Y el sombrero se para.
Llevo
dos días encontrándomelo con 2 paquetes de café envasado. Se
acerca para vendérmelo pero acepta venirse conmigo de recados.
Bomba
se fue de la isla a los 16 años y fue marino. Vivió en Holanda , en
España, en Portugal. Dice que tiene una hija en Cádiz. Volvió
repatriado después de cumplir pena de prisión en Portugal. Lo
pillaron con 1kg de heroína.
Bomba
siempre me cuenta que él no quiere broncas, que si alguien se
empieza a calentar con él, le para: min...saudade
de tcheu mos, min ka kre problem. Pero
a veces los problemas llegan. Él
dice: nha
grogue e uma herbinha e ja.
Ni heroína, ni
cocaína...aunque a veces te invitan a una raya y después quieres
otra...La gente se pone muy loca. Con el crack vuelan y estallan como
bombas.
Bomba
me habla de Ribera Bôte y ese barrio me interesa porque muchos de
los que conozco vienen de ahí. Él prefiere llamarle “zona de
liberdade”, porque así se llamaba cuando los enfrentamientos con
el ejército portugués por la independencia.
Hoy
he descubierto que es hermano de Luis,
el que me robó los mil escudos el día que llegué. Luis es jonqui,
pero un día me dijo: sueño contigo. Como no puede devolverme el
dinero, de vez en cuando paseamos y él me invita a un cigarro, un
grogue y un chewinga.
Cabo
Verde tiene una posición
geográfica estratégica para todos los tráficos. Por eso, y a pesar
de su escasez de agua, la poblaron los portugueses hace poco más de
quinientos años. Se convirtió en un gran almacén de esclavos. Los
negros robados de diferentes partes del continente se almacenaban
allí, en el primer asentamiento, en la isla de Praia. Entre las
diferentes lenguas y el portugués del dominador, se fue creando el
criollo. A la espera de ser trasladados a América, algunos se fueron
estableciendo.
Las
islas se convirtieron en un punto clave para el abastecimiento de
barcos, sobre todo del carbón con que éstos alimentaban sus
calderas. Los ingleses negociaron con los portugueses el monopolio
del carbón y establecieron su sede en la isla de Sâo Vicente, la
última que se pobló, la más árida. De hecho su agua procede de la
desalinización del mar. Sâo Vicente tiene poco más de doscientos
años. Su capital, Mindelo,
se pobló de hombres que venían a trabajar al puerto y de mujeres
que venían para vivir del sexo que pagaban los marineros.
A todo tráfico entre Africa y América, entre América y Europa le convenía la parada en Cabo Verde. Así pasó con todos los vicios, con todas las drogas.
Olav
parece un negro caribeño. Olav es un tío mayor, alto y flaco. Es
elegante, seductor, vividor. Vivió 35 años en el extranjero. Hace doce que fue repatriado.
Cabo
Verde, pais? Unha pedrinha no meio do oceano, é un país?
Un país formado por 10 rocas
desunidas no puede ser país.
Me
encanta este hombre, Olav. Es guapo. Ronda los 70. Con su visera y
su camiseta de surf regalada me habló español y yo pensé que era
cubano. Fue marino. Ganó mucho dinero -dice-
pero no guardó nada. Olav se indigna. Olav se ríe. Y miente. Me
dice que ya no bebe grogue. Bebe café y yo le invito.
Le
invito a café y cigarros en el Café
Royal. A él y a Tino. El dueño
del café, Daniel, me dice desde la barra: andas con malocos. Y Olav y Tino ríen.
Olav me cuenta que conoce a Daniel desde niño. Daniel desprecia a Olav por no tener nada. ¿Y lo que he vivido? reflexiona Olav. Daniel ahora tiene el café Royal. Olav desposó a una holandesa primero y luego a una noruega. Pero ya no tiene ni familia, ni negocio, ni casa ni dinero.
Djony
es el que lleva la pensión. Pensâo
Atlantida. Djony es un buen
hombre, me dicen todos. Siempre te ayuda cuando lo necesitas, presta
dinero, presta habitaciones, vende condones y te compra cualquier
cosa si se lo pides y ese día puede. Djony y yo hacemos negocios... Un
buen tipo, Djony... Había oído esto tantas veces que al principio
desconfiaba. Tantos jonkis, putos, putas, ladrones y bandidos
hablando bien de Djony. Pero la verdad es que Djony es bueno. No se
mete donde no le llaman pero sabe mirar en los ojos. No juzga a la
gente por su situación sino por su corazón.
Cuando entras en la pensión huele a grogue primero y luego a sexo.
Hay
una esquina en Praça Nova a la que llamamos la
esquina de Lena. Lena tiene un puesto en la calle. Con dos o tres cestos
dispensa tabaco, chicles, cacahuetes, fruta y grogue. Los hijos
duermen apiñados en el suelo hasta que recogen. Como todas las
mujeres que venden en la calle tiene un fuerte carácter y un
cuchillo enorme que guarda en su regazo.
Lena
tiene un buen grogue y estos días que escasea el Malboro en la isla,
ella lo vende.
Paso por allí de madrugada y me quedo a charlar. Van
llegando las gentes que vienen de los bares de la plaza, se pillan un
cigarro y beben un grogue, las putas discuten con alguno, nos
reímos...
El
otro día se montó allí una timba con el juego de la Tanka. Unos vigilan, por si viene la policía.Y es
que el juego está prohibido. Yo pregunto porqué y alguien contesta
que porque siempre terminan en pelea y muerte.
Lisa
esperaba a la policía. No sabía qué otra cosa hacer. Sentada y con
los ojos escocidos por el alcohol que su marido le había arrojado,
seguía sirviendo, si algún cliente se lo pedía, grogues,
caramelos, chicles...entre la alteración que todavía mantenía por
el reciente enfrentamiento, la pena por haber herido al marido, el
terror de pensar que le había matado, el escozor de los ojos, el
miedo a la policía, la tristeza y la desesperanza.. por qué se
merecía ella un marido borracho? Por qué él le pegaba? Qué le iba
a hacer la policía? Sus hijos, qué haría ella sola en la vida otra
vez?
Ya
lo dicen todos: el hombre necesita de la mujer y la mujer del hombre.
Anna y Zi crecieron en Santo Antâo. Ahora viven en Mindelo, en la vecina isla de Sâo Vicente. Anna es prostituta. Es muy guapa. Anna no tiene hijos. Tuvo varios abortos y ahora ya no los puede tener. Zi vive con un hombre aunque dice que trabaja en su hotel. Zi tiene 6 hijos pero no los cria. Zi nunca quiere abortar y a los hijos los cuida la abuela, en Sto Antâo. Zi es buena, es muy buena con su gente. Zi canta muy bien. Zi bebe mucho. Zi no parece luchar por su vida. Zi proviene de una familia emprendedora, de emigrantes que ganaron dinero, invirtieron en comercio y hoteles. Zi es bella pero no se arregla. Anna es fuerte y sentimental y sexual. Me encanta verla reír y bailar y me da pena su rabia. Ella presume de vivir su vida, de tener para sus fiestas, sus copas, sus ropas... de no deberle nada a un hombre.
Observo la relación de Zi con sus hijos. Los mayores cuidan de los pequeños. Ellos buscan a Zi, pero no se quedan a dormir. Vuelven con la abuela. Zi prepara comida para todos, para mí, para los hijos, para las amigas vecinas con sus bebés, para todos los amigos hombres y mujeres de todas las edades que durante esos dos días de fiesta de Sâo Joao dormimos en su casa, compartiendo cama, compartiendo suelo. Observo la relación de Zi con los hijos. Es distante. Zi es dura. ¿Son el fruto de su amor? ¿Qué recuerdos deposita en ellos? Tras la noche de fiesta nos acostamos al amanecer. Todos menos Zi, que se pone a preparar la sopa picante que nos hará sudar y expulsar la resaca cuando nos despertemos.
Anna y Zi crecieron en Santo Antâo. Ahora viven en Mindelo, en la vecina isla de Sâo Vicente. Anna es prostituta. Es muy guapa. Anna no tiene hijos. Tuvo varios abortos y ahora ya no los puede tener. Zi vive con un hombre aunque dice que trabaja en su hotel. Zi tiene 6 hijos pero no los cria. Zi nunca quiere abortar y a los hijos los cuida la abuela, en Sto Antâo. Zi es buena, es muy buena con su gente. Zi canta muy bien. Zi bebe mucho. Zi no parece luchar por su vida. Zi proviene de una familia emprendedora, de emigrantes que ganaron dinero, invirtieron en comercio y hoteles. Zi es bella pero no se arregla. Anna es fuerte y sentimental y sexual. Me encanta verla reír y bailar y me da pena su rabia. Ella presume de vivir su vida, de tener para sus fiestas, sus copas, sus ropas... de no deberle nada a un hombre.
Observo la relación de Zi con sus hijos. Los mayores cuidan de los pequeños. Ellos buscan a Zi, pero no se quedan a dormir. Vuelven con la abuela. Zi prepara comida para todos, para mí, para los hijos, para las amigas vecinas con sus bebés, para todos los amigos hombres y mujeres de todas las edades que durante esos dos días de fiesta de Sâo Joao dormimos en su casa, compartiendo cama, compartiendo suelo. Observo la relación de Zi con los hijos. Es distante. Zi es dura. ¿Son el fruto de su amor? ¿Qué recuerdos deposita en ellos? Tras la noche de fiesta nos acostamos al amanecer. Todos menos Zi, que se pone a preparar la sopa picante que nos hará sudar y expulsar la resaca cuando nos despertemos.
Los
hombres ponen el dinero. Los niños van a por las cervezas. Suena la
música siempre. Bailamos por casa.
Este
fin de semana hay festival en el arenal que está a la salida de la
ciudad en la dirección de San Pedro. Se han instalado muchas casetas
que ofrecen comida, bebida y música. Veo a Lisa, la mujer del puesto
de grogue que suele estar en Laginha, la mujer que le clavó la
botella de cristal a su marido en la espalda, la mujer a la que su
marido le había tirado alcohol a los ojos, la mujer a la que yo
asistí lavándoselos con agua de mar. Ella también me ve y se
alegra y me llama para que me acerque. Junto a ella está un hombre.
Habla con él mientras yo me acerco y cuando llego Lisa me da dos
besos, me abraza y me presenta a su marido, el marido al que ella
hirió. Me presenta como la joven que le ayudó el día de la pelea.
Él parece estar bien, se va recuperando. El me da las gracias por
haber ayudado a su mujer.
En
el festival hay un niño de 11 años que se llama Paul. Tiene la
enfermedad, me dicen, de los huesos fracos (huesos débiles): los
huesos no aguantan de su cuerpo lo suficiente, las piernas se le
doblan de manera extraña. Avanza apoyándose en dos palos que son
sus rudimentarias muletas. Otras veces opta por arrastrarse. Este
niño es guapísimo. Más que guapo, tiene un atractivo arrasador.
Provoca. Quiere atraer la atención, cuenta chistes, gasta bromas, se
pelea y se defiende.
Ilha
de Madeira es un barrio de
Mindelo con casas construídas de latón (de bidones de petróleo o
latas de coca-cola y fanta). Pintadas, así pequeñitas, parecen de
cuento. Ahora el estado ya no quiere que se levanten a lo libre y el
que no puede permitirse una de cemento se va a la montaña a
levantarla. Las que están hechas de cemento se mantienen por lo
general sin ventanas.
Ilha
de Madeira es un barrio conflictivo, poblado de familias de
pescadores o gente venida de otras islas. Tiene mucho movimiento. A
cualquier hora del día o de la noche hay un montón de gente al pie
de las casas y la música de todos los radiocassettes se mezcla
provocando un ambiente permanentemente festivo.
La
mayor parte de los meninos da rúa
se han ido de sus casas para no recibir más palizas, porque en la
calle comen mejor o porque les gusta el movimiento de la ciudad o del
puerto. Permanecen escapados porque sus familias no se preocupan de
buscarlos o porque ellos hacen para que no les encuentren.
Se
pescan su pescado y consiguen el dinero o los productos para
prepararse su comida colectiva ahí, entre las barcas de la playita
que queda en la ciudad o en el jardín de enfrente. Roban y muy
bien. Se defienden con la capoeira y otras técnicas y armas. Uno de
ellos, ya adolescente, me pidió una foto cuando me iba. Sólo quería
tener una foto, una foto de alguien que fuera suya, que pudiera
enseñar. Bailé con él en las celebraciones del 5 de Julio que
conmemoran la Independencia. Si le acaricias el rostro, su cabeza se
desplaza con tu mano para alargar el contacto cuando la empiezas a
retirar.
“5
de Julho, é día de liberdade
Levantá
braço e gritá bô liberdade
Grita
Viva
Cabral
Grita
(...)
año
2000
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