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sábado, 24 de septiembre de 2016

Nadie llora


Nadie llora.

En la repisa acumulé los sueños
y los libros y los conocimientos.
Ordené y catalogué las ideas,
los pensamientos, los sentimientos.
A mi mamá le regalé las honras
y me di cuenta de que no reía.
Me volví a fregar la vajilla y
ella me dijo, hija mía, si a mí
me gustabas tan alegre y libre, cría.
Hubo un tiempo de cordeles 
que me ataban a la intemperie. 
Hoy el silencio es un aire aséptico.
Ya no hay luz en la sombra. Nadie llora.



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