Bajé
Montera viendo a las prostitutas. Mujeres pequeñas de paises del
este, flacas o con granos o nada atractivas y de repente ¡Qué es
eso! veo a una belleza africana, como de veinte años, apoyada, como
prostituta, en una esquina, con su cabello largo bien trenzado con
colores, vestida con buen gusto, vaqueros ajustados, bailarinas para
no potenciar su altura...
Y
de repente un joven apuesto que hace lo mismo que yo y va con su
amigo se queda admirado al verla y habla con su amigo y continúa
andando... y ella, que ha ocultado su gesto mirando dentro del bolso,
levanta ahora la mirada porque sabe que ya no miran y sonríe como
una niña porque se siente halagada y yo me pregunto qué hace de
puta y de qué le sirve a ella gustarles y qué espera de ellos y qué
espera de la vida.
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