Juegan
los chicos del barrio y el negro grande que está sentado en las
gradas abre su navaja y se pela una naranja. La niña bonita viene y
sostiene una pecera con un pez azul y también un pez rojo. El balón
golpea la pecera y la rompe y los peces caen y los cristales y el
agua. Las grandes manos del negro atrapan a los peces. Y corre. Corre
a la fuente y sumerge sus manos en ella, con los peces.
Da igual. Se van a morir. Esa agua les va a matar -dice la niña bonita pero el negro grande no consigue verla porque el sol le ciega. Yo quería -quiere decir el negro, pero ella le interrumpe -No se puede. Eso dice la niña bonita pero el negro grande no consigue verla porque el sol le ciega. Él se traga los peces. La niña lo mira y luego gira sobre sus pasos y se aleja.
Pero vuelve y pregunta - ¿Qué haces?. Nada - dice el negro grande. ¿damos una vuelta? -propone la niña bonita y los dos se van.
Da igual. Se van a morir. Esa agua les va a matar -dice la niña bonita pero el negro grande no consigue verla porque el sol le ciega. Yo quería -quiere decir el negro, pero ella le interrumpe -No se puede. Eso dice la niña bonita pero el negro grande no consigue verla porque el sol le ciega. Él se traga los peces. La niña lo mira y luego gira sobre sus pasos y se aleja.
Pero vuelve y pregunta - ¿Qué haces?. Nada - dice el negro grande. ¿damos una vuelta? -propone la niña bonita y los dos se van.
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