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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Los azotes de Nina


1.

El padre de Sara tiene agarrada a la amiga de su hija por el brazo y le asesta tres azotes en el culo. Esta niña se llama Nina e intenta alejarse del golpe. Pero no puede. El padre está muy enfadado. Y la agarra fuertemente por el brazo. Y le azota fuertemente en el culo. Su hija Sara aún ríe al lado de Nina. Aún no ha tenido tiempo de cambiar su estado. Sara sigue riendo por el juego y Nina recibe los azotes con dolor y perplejidad. No entiende. Le duele. Siente vergüenza. Luego se siente sola.
El padre dice: Eso no se hace.
El padre aplaca las risas de su hija cuando avisa: Y a ti también. Eso cambia el gesto de la niña. Que deja de reír. Pero hoy no recibe azotes. El padre sólo da la vuelta y se va.
En la clase la maestra no se ha enterado. Ella habla de espaldas.
Nina se queda ahí sola, dolorida, maltratada, malquerida. Sola. Intenta reaccionar y se mueve y se va junto al resto de compañeros y compañeras. Se sienta en los tatamis y espera a que empiece la asamblea. Hoy va a escuchar. O lo va a intentar. De vez en cuando ríe, cuando ríen sus compañeros y compañeras.

2.
Nina tiene 5 años, como Sara. Nina y Sara jugaban con el padre porque él siempre juega mucho, con todas y todos. El padre es Pedro. Es el héroe de estos niños y niñas, porque es muy divertido, porque un día subió a por el balón al tejado, porque siempre anda por allí, ayudando en los arreglos de cualquier infraestructura.
Sara y Nina jugaban a perseguir a Pedro y él huía, por el pasillo. Nina creyó cogerle. Estaba entusiasmada. Mordió su pantalón -o el culo-, abrazándole, para no soltarle.

3.
Hay una adulta que ve. Es otra madre. Llega con su hijo y al torcer la esquina casi se tropieza. Con el padre, con la niña y con la hija. La madre es Esther y hace un amago para apartarse. Cree que aparta la mirada. Siente vergüenza. Pudor. No mira. La escena escabrosa. No sabe qué hacer. Ni lo piensa. No piensa en hacer nada. Se ocupa en pensar en lo que ha visto. Y llega a nombrarlo: Pedro le ha asestado tres azotes a Nina.
Ahora su hijo la reclama y ella le atiende. Se despide con amor. Se va.
Se va pero siente como late el corazón muy fuerte. Está muy nerviosa. ¿Y la niña? Piensa ella ¿Quien ha cuidado a la niña? ¿Quien la ha abrazado y le ha dicho que lo ha visto y le ha pedido disculpas y la ha consolado? Lo que ha pasado es grave. Es muy grave. Pero nadie se ha enterado.
Y la niña ríe al compás de los otros niños y niñas.
Esther ya no puede volver al aula. Tardó mucho en reaccionar. Ya no puede llegar allí y abrazar a la niña. Pero Esther re-anda lo andado y vuelve a la escuela y entra muy nerviosa en el despacho de la directora que reacciona a su cara. La directora y la jefa de estudios atienden a Esther que avisa de que está nerviosa. Se nota. Ha visto algo ¿Cómo se hace? ¿hay un protocolo de malos tratos? A ver... He visto a Pedro, el padre de Sara, dándole cachetes a Nina. Él estaba muy enfadado. Yo no supe reaccionar.
La directora propone reunir a la madre de Nina, al padre de Sara y a a Esther a la hora de la recogida. Esther agradece la comprensión y se va.

4.
Esther se encuentra en el despacho de la directora con la madre de Nina y con Pedro. Ellos hablan cómodamente. Ríen. Se aprecian.
La directora dice que les ha reunido porque Esther tiene algo que contarles. Antes de nada ella quiere decir que no le cabe duda de que en esto que ha pasado no ha habido intención alguna de malos tratos. A Esther le incomoda la presentación. Aún así decide exponer lo que vio con la neutralidad ensayada: hoy al llegar al aula vi que Pedro tenía a Nina agarrada del brazo y le pegaba tres azotes. Estaba enfadado y dijo algo como “Eso no se hace”.
Todas miran a Pedro que hace un gesto de sorpresa. Sí. Lo reconoce. Le ha pegado un cachete a Nina. Y a Sara también, justifica. Estábamos jugando y Nina vino a morderme en el culo. Y no es la primera vez. Lo ha hecho otras veces.
No dice más.
Todas miran a Ana, la madre de Nina, que respira con profundidad y no sabe qué decir. Le dice a Pedro que le aprecia, que Nina también... pero ella no ve bien que le pegue a su hija. No. Ella no puede permitir que le haga eso a su hija. Ella habla, habla más... Habla de un modo circular. Está buscando sus sentimientos. Sí. Ella alguna vez se ha pasado con su hija, se siente cargada, pasa todo el tiempo con ella, luego se disculpa mil veces. Pero sí, eso le puede pasar a ella. Pero ella no puede dejar que él le haga eso.
Él le pide disculpas. La madre le corrige, pues es a Nina a quien ha de pedírselas.
La directora dice que ha visitado el aula. Ha hablado con la maestra que ha observado a Nina y la ha visto muy normal y tan tranquila todo el día. La niña está como si no hubiera pasado nada.
Esther interviene. Eso es lo que le preocupa. Le preocupa que Nina haga por olvidarse de esto como si no hubiera pasado nada.
A la madre también le preocupa.
La directora opina que Esther tenía que haber intervenido en el momento. Esther vuelve a decir que no pudo. Y se siente maltratada y niega a la directora su poder mediador.
La madre de Nina tampoco se siente bien. Quiere irse porque necesita pensar.
Y todos salen, disgustados.


5.

“La mediación es un intento de trabajar con el otro y no contra el otro, en un entorno de crecimiento, de aceptación, de aprendizaje y de respeto mutuo”.

“El objetivo de la mediación no es el acuerdo sino facilitar que se establezca una nueva relación entre las partes en conflicto”.
 
6.
¿Cual es la intención de un maltrato? Diría que es corregir. Los que pegan quieren corregir conductas que no les gustan. Pedro dice que le pegó a Nina porque le mordía el culo y no había logrado de otra manera que dejara de hacerlo.

7.
Ana sirve la cena a Nina. Mientras van comiendo, Ana empieza a hablar. Le pregunta a Nina por los azotes de Pedro. Nina parece avergonzada. No quiere hablar. Se muestra muy triste ¿Te dolieron mucho? Nina asiente. ¿Por qué te dio unos azotes? Nina no sabe. Ella jugaba con él.
Ana quiere decirle que eso que le ha pasado no es culpa de ella, que Pedro no tiene derecho a pegarle en el culo y que así se lo han dicho a él. Que eso que ha pasado no es culpa de Nina, vuelve a repetir Ana. Y Nina intenta zanjar la cuestión: Vale! Ya lo sé.



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