1.
El
padre de Sara tiene agarrada a la amiga de su hija por el brazo y le
asesta tres azotes en el culo.
Esta niña se llama Nina e intenta
alejarse del golpe. Pero no puede. El padre está muy enfadado. Y
la agarra fuertemente por el brazo. Y le azota fuertemente en el
culo. Su hija Sara aún ríe al lado de Nina. Aún no ha tenido
tiempo de cambiar su estado. Sara sigue riendo por el juego y Nina
recibe los azotes con dolor y perplejidad. No entiende. Le duele.
Siente vergüenza. Luego se siente sola.
El
padre dice: Eso no se hace.
El
padre aplaca las risas de su hija cuando avisa: Y a ti también. Eso
cambia el gesto de la niña. Que deja de reír. Pero hoy no recibe
azotes. El padre sólo da la vuelta y se va.
En
la clase la maestra no se ha enterado. Ella habla de espaldas.
Nina
se queda ahí sola, dolorida, maltratada, malquerida. Sola. Intenta
reaccionar y se mueve y se va junto al resto de compañeros y
compañeras. Se sienta en los tatamis y espera a que empiece la
asamblea. Hoy va a escuchar. O lo va a intentar. De vez en cuando
ríe, cuando ríen sus compañeros y compañeras.
2.
Nina
tiene 5 años, como Sara. Nina y Sara jugaban con el padre porque él
siempre juega mucho, con todas y todos. El padre es Pedro. Es el
héroe de estos niños y niñas, porque es muy divertido, porque un
día subió a por el balón al tejado, porque siempre anda por allí,
ayudando en los arreglos de cualquier infraestructura.
Sara
y Nina jugaban a perseguir a Pedro y él huía, por el pasillo. Nina
creyó cogerle. Estaba entusiasmada. Mordió su pantalón -o el
culo-, abrazándole, para no soltarle.
3.
Hay
una adulta que ve. Es otra madre. Llega con su hijo y al torcer la
esquina casi se tropieza. Con el padre, con la niña y con la hija.
La madre es Esther y hace un amago para apartarse. Cree que aparta la
mirada. Siente vergüenza. Pudor. No mira. La escena escabrosa. No
sabe qué hacer. Ni lo piensa. No piensa en hacer nada. Se ocupa en
pensar en lo que ha visto. Y llega a nombrarlo: Pedro le ha asestado
tres azotes a Nina.
Ahora
su hijo la reclama y ella le atiende. Se despide con amor. Se va.
Se
va pero siente como late el corazón muy fuerte. Está muy nerviosa.
¿Y la niña? Piensa ella ¿Quien ha cuidado a la niña? ¿Quien la
ha abrazado y le ha dicho que lo ha visto y le ha pedido disculpas y
la ha consolado? Lo que ha pasado es grave. Es muy grave. Pero nadie
se ha enterado.
Y
la niña ríe al compás de los otros niños y niñas.
Esther
ya no puede volver al aula. Tardó mucho en reaccionar. Ya no puede
llegar allí y abrazar a la niña. Pero Esther re-anda lo andado y
vuelve a la escuela y entra muy nerviosa en el despacho de la
directora que reacciona a su cara. La directora y la jefa de estudios
atienden a Esther que avisa de que está nerviosa. Se nota. Ha visto
algo ¿Cómo se hace? ¿hay un protocolo de malos tratos? A ver... He
visto a Pedro, el padre de Sara, dándole cachetes a Nina. Él estaba
muy enfadado. Yo no supe reaccionar.
La
directora propone reunir a la madre de Nina, al padre de Sara y a a
Esther a la hora de la recogida. Esther agradece la comprensión y se
va.
4.
Esther
se encuentra en el despacho de la directora con la madre de Nina y
con Pedro. Ellos hablan cómodamente. Ríen. Se aprecian.
La
directora dice que les ha reunido porque Esther tiene algo que
contarles. Antes de nada ella quiere decir que no le cabe duda de que
en esto que ha pasado no ha habido intención alguna de malos tratos.
A Esther le incomoda la presentación. Aún así decide exponer lo
que vio con la neutralidad ensayada: hoy al llegar al aula vi que
Pedro tenía a Nina agarrada del brazo y le pegaba tres azotes.
Estaba enfadado y dijo algo como “Eso no se hace”.
Todas
miran a Pedro que hace un gesto de sorpresa. Sí. Lo reconoce. Le ha
pegado un cachete a Nina. Y a Sara también, justifica. Estábamos
jugando y Nina vino a morderme en el culo. Y no es la primera vez. Lo
ha hecho otras veces.
No
dice más.
Todas
miran a Ana, la madre de Nina, que respira con profundidad y no sabe
qué decir. Le dice a Pedro que le aprecia, que Nina también... pero
ella no ve bien que le pegue a su hija. No. Ella no puede permitir
que le haga eso a su hija. Ella habla, habla más... Habla de un modo
circular. Está buscando sus sentimientos. Sí. Ella alguna vez se ha
pasado con su hija, se siente cargada, pasa todo el tiempo con ella,
luego se disculpa mil veces. Pero sí, eso le puede pasar a ella.
Pero ella no puede dejar que él le haga eso.
Él
le pide disculpas. La madre le corrige, pues es a Nina a quien ha de
pedírselas.
La
directora dice que ha visitado el aula. Ha hablado con la maestra que
ha observado a Nina y la ha visto muy normal y tan tranquila todo el
día. La niña está como si no hubiera pasado nada.
Esther
interviene. Eso es lo que le preocupa. Le preocupa que Nina haga por
olvidarse de esto como si no hubiera pasado nada.
A
la madre también le preocupa.
La
directora opina que Esther tenía que haber intervenido en el
momento. Esther vuelve a decir que no pudo. Y se siente maltratada y
niega a la directora su poder mediador.
La
madre de Nina tampoco se siente bien. Quiere irse porque necesita
pensar.
Y
todos salen, disgustados.
5.
“La
mediación es un intento de trabajar con el otro y no contra el otro,
en un entorno de crecimiento, de aceptación, de aprendizaje y de
respeto mutuo”.
“El
objetivo de la mediación no es el acuerdo sino facilitar que se
establezca una nueva relación entre las partes en conflicto”.
6.
¿Cual
es la intención de un maltrato?
Diría que es corregir. Los que pegan quieren corregir
conductas que no les gustan. Pedro dice que le pegó a Nina porque le
mordía el culo y no había logrado de otra manera que dejara de
hacerlo.
7.
Ana
sirve la cena a Nina. Mientras van comiendo, Ana empieza a hablar. Le
pregunta a Nina por los azotes de Pedro. Nina parece avergonzada. No
quiere hablar. Se muestra muy triste ¿Te dolieron mucho? Nina
asiente. ¿Por qué te dio unos azotes? Nina no sabe. Ella jugaba con
él.
Ana
quiere decirle que eso que le ha pasado no es culpa de ella, que
Pedro no tiene derecho a pegarle en el culo y que así se lo han
dicho a él. Que eso que ha pasado no es culpa de Nina, vuelve a
repetir Ana. Y Nina intenta zanjar la cuestión: Vale! Ya lo sé.
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