Helena
dejó a
Adriana en la escuela. La vuelta a casa en bici le cala
hasta los huesos. La lluvia cayó intensa en un
momento.
Ella no necesitó parar. No quiso. Disfrutó de la lluvia que apenas
le toca algún día.
Las
ropas siembran el suelo y de paso se secan. Suena un jazz antiguo que
caldea las estancias y pita la tetera que Helena aparta del fuego.
Jeff Wall
Ella
quiere evitar el ordenador pero se ve que no puede. No es sólo
trabajo, es contacto. Quiere hablar con Sonia. Estará trabajando. La
reclama en el chat.
Sonia
responde al saludo. Ella dice que ha acabado una encuesta.
-
¿De qué era esta encuesta?
-
De yogures
-
Gran tema, dice Sonia. Esto merecía una carrera. Toda tu
preocupación por la marcha del mundo concentrada en un yogur.
-
Me vas a hacer llorar, Sonia.
-
Siempre necesitas llorar tras tus trabajos.
Ella no sabe qué escribir. Luego
ataca.
-
Escribir mensajes publicitarios tampoco es el paraíso de una poeta.
-
Gracias por llamarme poeta, hermanita.
Ambas se quedan en silencio.
-
No nos vamos a pelear ¿verdad?
-
Yo no quiero pelearme. Pero es necesario pensar. Es necesario moverse
mentalmente siempre. Aunque aún no lleguemos a movernos con el
cuerpo y con toda nuestra vida..
-
A ver si te entiendo ¿dices que debemos quejarnos de estos trabajos
que no nos gustan porque eso nos mueve un poco?
-
Algo así
-
Ah, vale
-
Son nuestros trabajos y forman parte de nuestras vidas.
Helena bebe un sorbo del té y
vuelve a escribir
-
Una vecina de mi edificio se ha ido vivir a un pueblo. En este pueblo
hay cabras.
-
Y ella qué va hacer ahí
-
Aún no lo sabe. Por ahora va a vivir. Ha alquilado una casita muy
barata. Ha dejado su alquiler de Madrid. Dice que con el paro y con
lo que se va a abaratar su vida cada mes, tiene para una temporada
larga. Confía en encontrar qué hacer.
-
¿No tiene hijos?
-
No, no tiene.
-
Hace diez días estuvimos visitándola. Adriana se volvió llorando
porque no quería irse.
-
Siempre le pasa.
-
Sí, le pasa en todos los viajes.
-
Tú ya sabes que yo me iría a una isla, en un pequeño velero..
-
Y yo que te veo a ti de maestra en una escuela de pueblo...
-
Vaya! No me veo. ¿Y de qué te ves a ti?
-
No tengo ni idea ¿de cabrera?
-
Nunca hemos vivido en un pueblo.
-
No conocemos las posibilidades que se abren allí.
-
Eso que dices me gusta. Es un mensaje positivo.
-
¿Cómo está hoy Londres?
-
Algo encapotado, como siempre
-
Aquí llueve
-
Qué novedad!
-
Sí
-
Me llaman, Helena. Tengo que irme. Besos
-
Beso, Sonia.

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